Antes de añadir otra herramienta, prueba a mejorar la pregunta que haces a las que ya tienes.

Explica lo que quieres lograr, qué probaste, qué no debe cambiar y cómo sería un resultado útil. Así das a cualquier colaborador —humano o IA— un punto de partida claro.

Las buenas preguntas no siempre producen respuestas perfectas de inmediato, pero suelen aclarar el siguiente experimento.