Estaba distraído, ajustando mi app. Cambio tras cambio, nada aparecía en pantalla.

Casi veinte cambios después, por fin revisé dónde estaba conectado. Cada cambio había ido a parar a un servidor distinto del que estaba mirando.

El código estaba bien. Mi ubicación, no.

La lección es aburrida y poderosa: antes de cualquier arreglo, comprueba dónde estás y si es la copia que de verdad estás probando.